REHABILITACIÓN ACUÁTICA EN PACIENTES CON DCA
La rehabilitación acuática se ha convertido en un complemento eficaz del tratamiento convencional en los pacientes con daño cerebral adquirido (DCA). Esta terapia implica una baja carga de trabajo de las extremidades inferiores y se ha demostrado que mejora la fuerza muscular, la resistencia muscular, el equilibrio, la marcha y la resistencia cardio-vascular5. Resulta ser un espacio donde disminuimos el riesgo de lesiones y caídas, siendo posible realizar movimientos y tareas que fuera del agua no serían posibles. E comparación con la fisioterapia convencional, la terapia acuática puede ayudar a los pacientes a hacer ejercicio de manera más consistente y positiva en su estado emocional6.
Los pacientes que han sufrido algún accidente cerebro-vascular (ACV), lesión medular, traumatismo cráneo-encefálico (TCE), etc, suelen presentar una serie de signos y síntomas con un patrón similar: solemos observar deficiencias motoras y sensitivas, alteraciones en el tono muscular, falta de percepción del espacio-tiempo, déficits cognitivos y/o atencionales… A raíz de estas alteraciones, surge imprescindible realizar una rehabilitación interdisciplinar física y cognitiva para recuperar las funciones afectadas. Además de la rehabilitación realizada en camilla, mediante terapia manual, ejercicio activo, control motor, etc, la rehabilitación acuática se presenta como una terapia útil y complementaria para adquirir un bienestar colectivo y general del paciente.
La terapia acuática se presenta como un perfecto complemento de la rehabilitación convencional, siendo más efectivos los resultados cuando se complementan que si se utilizan independientemente. Ambas terapias se complementan para conseguir mejoras en el control de tronco, el equilibrio y las actividades básicas de la vida diaria1, siendo fundamental el uso correcto de los tiempos de sesión y los tiempos de descanso entre terapias, para evitar provocar una compensación o exceso de carga en el paciente.
Otra de las funciones principales que se ve afectada al sufrir un DCA es la marcha. Los pacientes suelen sufrir alteraciones motoras y sensitivas, además de alteraciones en el tono muscular, lo que provoca la disminución o incapacidad para realizar una marcha autónoma. La terapia acuática, en complemento con la terapia convencional, ayuda a mejorar los patrones de marcha y su rendimiento2, al interferir en el tono muscular, en el control motor y en el equilibrio postural.
Muchos pacientes suelen sufrir espasticidad, que normalmente se ve reflejada en las extremidades de un mismo hemicuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), espasticidad es la resistencia dependiente de la velocidad contra un movimiento pasivo. La espasticidad provoca contracciones de filamentos musculares, provocando un acortamiento del músculo. El acortamiento no se puede graduar, e impide que se pueda desarrollar una fuerza adaptada, así como una elongación después de la contracción3. Cuando un hermicuerpo presenta espasticidad en sus extremidades, la capacidad motora se ve severamente afectada, impidiendo realizar funciones complejas y globales, como podría ser realizar marcha, y afectando drásticamente en su vida. La terapia acuática resulta ser un tratamiento efectivo para aumentar la fuerza muscular en las extremidades inferiores en pacientes que han sufrido algún ACV y mejora la cocotracción muscular sin aumentar la espasticidad4.
Los ejercicios de doble tarea pueden resultad una opción positiva para trabajar en el agua. Tanto el equilibrio corporal como la capacidad de marcha, pueden beneficiarse de ejercicios de tarea dual realizados en el agua, siendo los resultados más efectivos si se trabajan de forma conjunta con la fisioterapia tradicional7.
Hemos comentado muchas de las alteraciones físicas y cognitivas que sufren las personas con un DCA, pero también pueden dejar secuelas a nivel vestibular. No es tan frecuente pero en ocasiones, los pacientes también sufren daños a nivel vestibular periférico. La terapia acuática se presenta como una posibilidad de rehabilitación para estos casos, siendo un entorno seguro por su escasa posibilidad de caídas y lesiones. Se encuentran beneficios a la hora de valorar la mejoría en los mareos de pacientes con vestibulopatías periféricas y mejorando sus actividades diarias8.
Por último, quisiera recalcar los resultados positivos que se obtienen mediante la terapia acuática en los pacientes con problemas de depresión y ansiedad sufridos a raíz de un ACV. La posibilidad de realizar la terapia en un entorno diferente, con posibilidad de compartir con más usuarios con incapacidades similares, y la sensación de seguridad y bienestar que transmite el agua promueven a mejorar estas medidas9.
Bibliografía
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30370752
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27390444
Experiencias con el concepto Bobath
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27088480
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14669183
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1745437/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27512261